La ciberseguridad en la era de la IA: el desafío es preparar a las personas

Escribe Carlos Navarro Soto, Gerente de Servicios de Ciberseguridad y Resiliencia de Kyndryl Chile

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una prioridad estratégica. Las organizaciones están acelerando su adopción, integrando capacidades de IA en procesos de negocio, servicios y operaciones con el objetivo de impulsar la productividad, mejorar la experiencia de sus clientes y generar nuevas oportunidades de crecimiento.

Sin embargo, existe una realidad que muchas veces queda fuera de la conversación: la velocidad con la que las empresas incorporan inteligencia artificial está superando la capacidad de preparación de las personas que deben utilizarla. El People Readiness Report 2026 de Kyndryl, basado en una encuesta global a 1.100 líderes empresariales y tecnológicos, revela una paradoja preocupante. Mientras la adopción de IA sigue creciendo, solo el 23% de los líderes considera que su fuerza laboral está preparada para aprovechar plenamente esta transformación. Al mismo tiempo, la mayoría reconoce que el cambio tecnológico está avanzando más rápido que la adaptación organizacional. Esta brecha, definitivamente, tiene implicancias directas para la ciberseguridad.

A medida que la inteligencia artificial se integra en procesos críticos y amplía la capacidad de acceso, análisis y automatización dentro de las organizaciones, también se incrementan las exigencias de control, gobernanza y gestión de riesgos. En este contexto, no es casualidad que la ciberseguridad se posicione como el principal desafío para la adopción de la estrategia de IA, mencionada por el 52% de los líderes, por encima de las brechas de talento (49%) y de los desafíos asociados a los datos (47%)

Durante años, las organizaciones concentraron sus esfuerzos de seguridad en la protección de infraestructuras, aplicaciones y datos. Hoy, sin embargo, el desafío es más amplio. La adopción de IA exige que las personas comprendan cómo utilizar estas herramientas de manera responsable, cómo proteger la información con la que interactúan y cómo actuar dentro de marcos claros de gobernanza.

La tecnología por sí sola no genera confianza. La confianza surge cuando las organizaciones logran combinar innovación, capacitación y reglas claras de uso. Desde una perspectiva de ciberseguridad, esta conclusión es especialmente relevante. Los riesgos asociados a la inteligencia artificial no se reducen únicamente mediante controles técnicos. También requieren que las personas desarrollen criterio, capacidades y conocimientos para tomar mejores decisiones en un entorno cada vez más automatizado.

La pregunta ya no es si las organizaciones adoptarán inteligencia artificial. El verdadero desafío consiste en determinar si podrán preparar a sus equipos para aprovecharla de forma segura, ética y sostenible. En un escenario donde la innovación avanza a gran velocidad, la ventaja competitiva no estará únicamente en la tecnología disponible, sino en la capacidad de las personas para utilizarla con confianza. Y esa confianza comienza con preparación.

(*) Carlos Navarro Soto: Gerente de Servicios de Ciberseguridad y Resiliencia de Kyndryl Chile